martes 22 de enero de 2008

Luis Aragonés y la decadencia rojiblanca


Publicaba el diario As el domingo una entrevista de Tomás Guasch a Luis Aragonés sobre los derbis madrileños de antaño y los de ahora. Explicaba el de Hortaleza alguna cosa pero poca chicha; aún así, dejó caer alguna opinión interesante digna de debate y de análisis.

Madrid vivía aquellos partidos con una gran intensidad; el fútbol se fue convirtiendo en el centro de interés en lo lúdico; pero había una gran diferencia: el madridismo respetaba y admiraba a jugadores como Collar, Adelardo, Peiró, Mendoça... Después se agrandaron la distancias y el Atleti vivió un momento complicado, que es cuando Jesús Gil llega a la presidencia. Pese a que ganó varios títulos, incluso aquel doblete, sufrió serias dificultades para codearse con los demás... y llegó el descenso. La caida fue grande y el club lleva ya diez u once años sin acercarse a un título.

-¿De quién fue la culpa?
-Se apunta a presidentes y entrenadores, pero no hay que olvidar a los futbolistas. Cada uno tiene su cuota de responsabilidad. Cuando llegó Gil, la afición le aceptó muy bien. Veía el fútbol como una empresa, ganó una Liga, tres o cuatro Copas, pero acabó mal.

-¿Lo absuelve o lo condena?
-Tengo un amigo que dice que lo que pasa conviene. Es complicado ser el mayor accionista y el presidente a un tiempo. La realidad es que el equipo desapareció de su posición entre los tres mejores de España, que es lo que históricamente ha sido el Atleti. En el haber de Gil está que supo movilizar a la gente, de manera que cuando el equipo cayó a Segunda lo siguió casi más gente que en su última etapa en Primera.


Se pueden comentar o matizar muchas de las cosas que afirma el seleccionador nacional pero eso lo dejo a criterio del lector. Sin embargo, en lo fundamental creo que hay que darle la razón. El Atleti ya no es un equipo mayoritariamente temido y respetado como lo era en tiempos pasados; ahora, nos hemos convertido en un club que, dentro de Madrid, es el eterno perdedor, y al que su afición defiende en la calle con el tesón que le falta al equipo en el campo. Fuera de Madrid el declive es todavía más notable; el Atleti se ha ganado el aborrecimiento de las aficiones que han ocupado su lugar, en Sevilla, en Valencia, en Coruña, en Barcelona... antes la gente valoraba sus éxitos, ahora se nos acusa de ser un equipo penoso que sólo sobrevive a golpe de talonario y por la trascendencia que la prensa da a todo lo que pasa en el club. A sevillanos y espanyolistas los he oído yo reírse a carcajada de nuestro club y ligar nuestro nombre a la Intertoto como única posible aspiración. Ellos jugaban la final de Glasgow y nosotros éramos séptimos nuevamente.

Si ponemos como ejemplo de nuestro declive los números del derbi podremos contemplar nuestra crisis de manera clara. El ranking de victorias, empates y derrotas (después de 71 enfrentamientos) es de 23-20-28. En la era Gil es el siguiente 2-7-10, ¿comentarios?. Los veinte años precedentes a la era Gil (1967-1987) era de 6-8-7, malo pero no tan pésimo... ¿Hemos mejorado algo? Yo creo que a esto se refería Luis en la entrevista: lucha e igualdad, y fruto de todo ello, el respeto. Desde las bravuconadas del difunto, al Madrid sólo se gana fuera de la cancha a golpe de insulto y menosprecio (¿se acuerdan del caballo llamado Mendoza?) y eso no vale nada.

Pero es más... antes de 1967, al Madrid de las Copas de Europa, el Atleti le mojaba la oreja en el Metropolitano, año sí, año también. 15-5-11 es el ranking de nuestros enfrentamientos con los ciervos desde el inicio liguero hasta la inauguración del Calderón. Eso es el Atleti, eso es lo que debe volver a ser el Atleti.

No nos despistemos, lo anterior es anecdótico. Lo importante es que en los últimos veinte años el club ha iniciado un proceso de caída libre, amortiguado en los inicios de los noventa pero acrecentado desde el descenso. Ese déficit que padece nuestro equipo es la causa evidente de nuestro drama. Hay déficit en lo económico donde se nos ha expoliado en vez de crear una red de ingresos; un déficit de cantera y de inversiones en el fútbol base y en las secciones rojiblancas de otros deportes; un déficit de infraestructuras y patrimonio y un déficit ético y humano, el difunto Gil, el imputado Cerezo y el imputado Gil Marín no tienen categoría humana para representar al Atlético de Madrid.

¿Hasta dónde llegará la caída? Pobre Atleti!
Billie

4 comentarios:

Sergio Medina dijo...

A estos hay que echarles como sea.

fernando dijo...

y lo que más me jode que mucha de nuestra afición no entiende esto. Ellos son muy culpables por no protestar y tragar con todo esto.

un abrazo.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo, hay que desacerse de esta rémora cuanto antes.

atletista sin solución dijo...

Hola Billie:

Muy bien por Luis. Tiene toda la razón del mundo.

Podemos ganar o perder la Liga, pero antes el Atleti luchaba por el título hasta la última jornada.

He leído el libro de Miguélez y por lo que cuenta en él, Luis tiene razón, los vikingos nos temían, ahora nos insultan en nuestro propio campo. ¡Qué desastre!

Abrazos rojiblancos.